Síndrome de Sensibilidad Central

Introducción

En 1994, Yunus engloba en el  Síndrome de Sensibilidad Central (SSC), distintos procesos con características comunes. Todos ellos eran de causa desconocida, tenían una fisiopatología semejante y unos síntomas acompañantes comunes.

Procesos como la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica, el síndrome de intestino irritable, la migraña o la cefalea tensional, el síndrome de piernas inquietas o los movimientos paradójicos de miembros inferiores, la dismenorrea primaria, la cistitis intersticial o el síndrome de la articulación témporo-mandibular, estarían dentro del SSC. Posteriormente se ha añadido también a este concepto el síndrome químico múltiple.

Todas estas entidades tenían en común que compartían una serie de síntomas generales y crónicos: dolor, cansancio, alteraciones en el sueño, trastornos digestivos, urinarios, etc.; también que eran más frecuente en mujeres que en hombres y que no se objetivaba patología estructural que los justificara.

Profundizando en el estudio del SSC se descubre que existe una hiperexcitabilidad de las neuronas del sistema nervioso central a los distintos estímulos periféricos: dolor, olor, ruidos, alimentos, productos químicos, campos electromagnéticos, cambios de tiempo, estrés, infecciones, uso de fármacos, etc.,   que provoca una hiperrespuesta a éstos, y que se mantiene en el tiempo a pesar de la desaparición del estímulo.

Los dos principales mecanismos que ocasionan dicha hiperexcitabilidad neuronal a los distintos estímulos son: lasensibilización central y el fracaso de las vías descendentes inhibitorias de sensibilidad. Ambos van a provocar un mantenimiento y un incremento de la sensibilidad a la amplificación de los impulsos periféricos, produciéndose un aumento progresivo de respuesta (fenómeno wind-up), así como una sumación temporal de respuesta.

La sensibilización central es la responsable de la disminución de umbrales a los distintos estímulos y por tanto del incremento de la sensibilidad, provocando el fenómeno wind-up y el dolor persistente a pesar de haber retirado el estímulo.

El fenómeno wind-up puede ser además responsable de la hiperexcitabilidad o exceso de respuesta a los distintos estímulos, ya sean dolorosos o no dolorosos,  y del aumento de la actividad espontánea.  Esta sensibilización mantenida va a provocar cambios en la neuroplasticidad, que se pueden apreciar en  pruebas de imagen como las resonancias magnéticas funcionales. También se objetivan hallazgos característicos en la SPECT (single photon emission computed tomography)o en la magnetoencefalografía, entre otros.

En el SSC existe por tanto una disregulación neurosensorial que va a producir alteracionesneuroendocrinas y del sistema inmunológico, desarrollándose un círculo vicioso que es el origen de los  múltiples síntomas  y síndromes que aparecen en este proceso.

La cronificación del proceso dará lugar a un aumento del estrés oxidativo y de los radicales libres,  provocará un aumento de las sustancias proinflamatorias e inmunológicas, causará la disfunción en las mitocondrias, etc., y todo ello potenciará ese círculo vicioso. Fruto de la disfunción de todos estos sistemas íntimamente relacionados aparecerá una sintomatología compleja y variada, ya que no hay órgano que se libre de la regulación de estos sistemas.

Síntomas y síndromes

La riqueza sintomatológica del SSC se puede explicar entonces por la disregulación que se produce a nivel delsistema nervioso central (SNC), sistema inmunológico y sistema neuroendocrino.

Los pacientes con SSC tienen un sistema inmunológico que presenta hipersensibilidad a distintos estímulos, como alimentos, neumoalérgenos, sustancias químicas o estímulos físicos entre otros.  Esto provoca, que cuando el individuo entra en contacto con estos estímulos se produzca, por parte de las células inmunológicas implicadas en este proceso, una hipersecreción mantenida de sustancias inmunoactivas y elementos proinflamatorios como la histamina, interleukinas, el factor de necrosis tumoral (TNF), etc.

Algunos mediadores como la histamina, juegan un papel fundamental en este proceso, ya que actúan tanto a nivel periférico, como a nivel del SNC, por ser un neurotransmisor y un neuromodulador, que puede interactuar con el sistema de las catecolaminas-dopamina, la serotonina o la acetilcolina.

  • Los síntomas que podemos encontrar son muy variables y obedecen a la afectación de los distintos órganos dianas:

Dolor de cabeza (migraña o cefalea tensional), dolor generalizado, vértigos, trastornos del sueño, trastorno de la memoria y de la atención, trastornos de la temperatura (predomina la sensación de frío y a veces la temperatura corporal puede ser de 34ºC, o por el contrario tener febrícula), labilidad emocional, acúfenos, parestesias, alteraciones en la visión, palpitaciones, ortostatismo con pérdida de nivel de conciencia de origen vasovagal, síntomas urinarios inespecíficos, síntomas digestivos (dispepsia, distensión abdominal severa, diarreas y/o estreñimiento, dolor abdominal inespecífico, sialorrea, halitosis), bruxismo, caída de cabello (si el componente inmunológico es importante incluso alopecia areata), trastorno del manejo de líquidos con aumento de la hormona antidiurética o ADH, lo que provocaría sequedad cutánea e hinchazón con dificultad para perder peso a pesar de dietas o ejercicio físico, deshidrataciones de discos intervertebrales, sudoración excesiva, obstrucción nasal, mucosidad o hidrorrea, disnea, …

  • Muchos de los síntomas anteriormente descritos son agrupados en síndromes o patologías como:

Fibromialgia (FM), síndrome de fatiga crónica (SFC), síndrome de intestino irritable, migraña o cefalea tensional, síndrome de piernas inquietas, cistitis intersticial, síndrome de la articulación témporo-mandibular, síndrome químico múltiple (SQM)…

Es evidente por tanto el solapamiento de síntomas que existen entre los distintos procesos que conforman el SSC.

Evidencia científica y Estudios

Revisando la bibliografía si los estudiamos por separados, gran porcentaje de pacientes que presenta uno de estos síndromes, presenta también otro u otros.

Según el estudio canadiense de Québec de 2009, con 338.695 pacientes que presentaban fibromialgia (FM), síndrome de fatiga crónica (SFC) y síndrome químico múltiple (SQM), en los que hizo un estudio de superposición de síntomas, el 12% de los pacientes presentan 2 ó 3 de estas patologías juntas:

De los pacientes que tenían SQM el 13% tenían  2 ó 3 patologías juntas.

De los pacientes que tenían SFC el 32% tenían 2 ó 3 patologías.

De los pacientes que tenían FM el 31% tenían 2 ó 3 patologías al mismo tiempo.

Este mismo estudio concluye que el 80% de los pacientes que están diagnosticados de SFC también cumplen criterios de FM. Pero sólo el 10% de pacientes con FM, cumplen criterios de SFC.

Cada vez son más las publicaciones científicas que describen estas interrelaciones. Frecuentemente hacen referencia a FM y SFC, otras incluyen además el síndrome de intestino irritable.

En colaboración con la Asociacion Española de pacientes con dolor de cabeza; AEPAC, se realizó una encuesta a 2.229 socios todos ellos con migraña o cefalea tensional, los cuales tenían diversos síntomas asociados:

Resultado encuesta sintomas

En un análisis similar de 3.056 pacientes en seguimiento en nuestras consultas diagnosticados de FM  obtuvimos los siguientes datos:

Estudio realizado en 2010 y 2011

Estudio Fibromialgia 2010 - 2011

Nuestros Resultados

En nuestra experiencia cada síndrome va a presentar otros diagnósticos concomitantes, y además conforme pasa el tiempo van a ir apareciendo otros síndromes que conforman el SSC.

El tratamiento del SSC debe de realizarse desde el entendimiento de las razones fisiopatológicas que lo producen, y atendiendo a tres puntos:

1.   Existe una hipersensibilidad a factores o estímulos externos  que juegan un papel muy importante.

2.   Hay una disregulación central, inmunológica y neuroendocrina.

3.   Sintomatología acompañante.

En nuestra Unidad por tanto llevamos a cabo un tratamiento multidisciplinar, con especial incidencia en los dos primeros puntos, pues aunque si es necesario, utilizamos también el tratamiento sintomático habitual, en la actualidad la mayoría de los pacientes son refractarios a ellos.

Respecto a los factores desencadenantes o estímulos a los que el paciente está sensibilizado, disponemos de los últimos avances  tecnológicos. Técnicas propias de laboratorio, empleadas en investigación, diseñadas específicamente para el estudio de estos pacientes, donde se pone de manifiesto la activación y sensibilizaciónde las células inmunológicas implicadas en estos procesos. Se determinan así los alimentos, neumoalérgenos o sustancias químicas a los que el paciente está sensibilizado, para poder evitar la exposición a los mismos.

Entre los diversos tratamiento propios se encuentra la dieta terapéutica, las desensibilizaciones fármaco-alimentarias, los campos electromágnéticos de baja intensidad, el manejo de medicación específica como lacoenzima Q10 y otros antioxidantes, etc.

Según cada paciente se plantean distintos protocolos de actuación y se definen unos perfiles bien conocidos por nuestro equipo.

A día de hoy, y tras más de 3.000 pacientes estudiados, los resultados de respuesta positiva alcanzados en nuestra Unidad son importantes:

El 90% de mejoría notable en pacientes con síntomas digestivos tipo intestino irritable, con predominio de diarreas, distensión abdominal y dolor abdominal.

El 80% de mejoría notable en pacientes con síntomas digestivos con predominio de estreñimiento.

El 85% de mejoría notable en pacientes con FM con síntomas digestivos asociados y trastorno de manejo de líquidos.

El 80% de mejoría en pacientes con diagnostico de FM con predominio de dolor generalizado, cansancio y dolor de cabeza crónico.

El 75% de mejoría notable en pacientes con cefalea, como síntoma principal que refieren además síntomas digestivos.

El 70% de mejoría notable en pacientes con diagnóstico de migraña, que presentan además otros síntomas de SSC.

El 65% de mejoría en pacientes con imposibilidad de perder peso con otros métodos o dietas.

 

Con los procesos que estamos desarrollando en la actualidad, esperamos poder aumentar más el porcentaje de respuesta positiva.

Fibromialgia

El procesamiento del dolor ha sido siempre un tema que ha suscitado gran interés entre la comunidad científica, así como la elaboración de métodos objetivos para la medición del mismo [1]. La investigación relativa al procesamiento cerebral del dolor resulta todavía más relevante si cabe si consideramos la proliferación actual de patologías relacionadas con el mismo, como la fibromialgia (FM).

La Fibromialgia es una patología cada vez más frecuente en nuestra sociedad. Según los criterios propuestos por el American College of Rheumatology en 1990, la fibromialgia es una patología frecuente, estimándose una prevalencia del 2,4 % de la población adulta en España, según datos recientes. Habitualmente se presenta en mujeres (80 a 90%), pudiendo incidir en cualquier grupo de edad, siendo el comprendido entre los 30 y 50 años el más frecuente. En los últimos años se ha podido constatar con mayor frecuencia en niños o en adolescentes, siendo los resultados para niños del 3,9% y del 8,8% en niñas, y en ambos sexos del 6,2% (Buskila).

La prevalencia aumenta con la edad, llegando a ser de 66 un 7% en mujeres entre los 60 y 79 años, mientras que en niños la prevalencia estimada es de un 1,2 a 6,2%. Existe una afectación predominante del sexo femenino, siendo del 3,4% en mujeres frente al 0,5% en hombres. Los sujetos afectados son, por tanto, mujeres de mediana edad siendo rara su aparición por primera vez después de los 75 años (American College of Rheumatology, 2003).

Los síntomas principales de la enfermedad son dolores generalizados, presentes más intensamente en una serie de puntos denominados “tender points” [3]. La fibromialgia es un trastorno relativamente común que se caracteriza por dolor muscular generalizado, rigidez, cefaleas, alteraciones del sueño y diferentes trastornos cognitivos y del estado de ánimo. Esta patología generalmente se presenta unida a una variedad de condiciones de comorbilidad, síndrome de colon irritable (Shaver, 2004), síndrome de Raynaud, cefaleas tensionales, síndrome de piernas inquietas, síndrome de la articulación temporomandibular, trastorno de pánico, y depresión mayor (Hudson, Goldenberg, el Papa, Keck, y Schlesinger, 1992).

Hoy en día podemos saber que el origen de la fibromialgia radica en alteraciones de las respuestas centrales de procesamiento de la señal de dolor de manera que se perciben como dolorosos estímulos que normalmente no lo son. Algunas investigaciones indican que estos desequilibrios son consecuencia de la existencia de anomalías en las vías de modulación del dolor [4].Varios estudios realizados mediante técnicas de imagen de resonancia magnética funcional (fMRI) advierten anomalías en el sistema nervioso central de los pacientes así como cambios en la estructura cerebral de las áreas involucradas en el procesamiento del dolor [5] según nuestros trabajos (Increased brain responses during subjectively-matched mechanical pain stimulation in fibromyalgia patients as evidenced by MEG. Clinical Neurophysiology 2012).

En la terapia utilizada actualmente la medicación indicada en la tiende al tratamiento local de los síntomas. Pero no suele ser eficaz para tratar el variado panel de síntomas característico de este síndrome.

Migrañas

Tras muchas investigaciones hoy en día se cree que las migrañas están ocasionadas por una vasodilatación de los vasos periféricos que estimulan las terminaciones nerviosas responsables del dolor.
Sus síntomas son dolor intenso en la cabeza que suele ir acompañado de vómitos y una sensibilidad exagerada a la luz y el sonido y pueden durar desde horas hasta días.
En las personas afectadas puede aparecer el síntoma previo conocido como “aurea” (dificultad para hablar, adormecimiento de extremidades, luces extrañas, olores e incluso falta de visión) desapareciendo al comenzar el dolor que suele ser palpitante e intenso en una región determinado del cerebro.

Cefalea Tensional


Colon Irritable


Transtornos Temporomandibulares


Síndorme de Piernas Inquietas


Cistitis Intersticial


Síndrome de Fatiga Crónica


Sección Inmunología Alimentaria

A menudo pacientes diagnosticados de migrañas, cefaleas o fibromialgia presentan además síntomas digestivos acompañantes como: dolor abdominal, hinchazón de abdomen, gases, flatulencia, acidez, estreñimiento y/o diarreas, digestiones lentas o pesadas, o incluso sobrepeso u obesidad. Otras veces estos síntomas digestivos se presentan solos. Normalmente en estos pacientes los estudios realizados por especialistas en aparato digestivo son rigurosamente normales, descartándose una patología orgánica de base del tubo digestivo que pudiera explicar los síntomas, y siendo diagnosticados frecuentemente de “intestino irritable”, “dispepsia”, “digestiones lentas”, “intestino vago o perezoso” o “hernia de hiato”.
En nuestra experiencia y según nuestros estudios podemos afirmar que en estos pacientes existen mecanismos inmunológicos que pueden explicar estos síntomas. En su mayor parte, se deben a una sensibilización a determinados alimentos o alérgenos, que les estarían provocando estos síntomas al activar una respuesta inmunológica sobre todo a nivel intestinal. Son pacientes que han perdido los mecanismos de tolerancia inmunológica y presentan por tanto alergias o intolerancias a determinados alimentos o parte de los mismos.

Tratamiento especializado

El paciente es valorado al inicio y, según los síntomas que presenta, es incluido en un protocolo específico y propio, donde si es conveniente y según los casos, se le propondrán diferentes posibilidades terapéuticas.

Uno de los posibles tratamientos consiste en una dieta terapéutica, que es siempre personalizada. Ésta consiste básicamente en eliminar minuciosamente de la dieta habitual del paciente aquellas proteínas a las que es intolerante.

Para ello se tienen en cuenta muchos factores, siendo uno de los más importantes la reactividad cruzada existente entre proteínas de alimentos parecidos e incluso entre alimentos de distintas familias. Todo ello se da junto con unas medidas o instrucciones higiénico-dietéticas que ayudan a que el paciente realice la dieta propuesta de manera correcta.

En algunos casos o cuando han fracasado otros tratamiento, se pueden realizar desensibilizaciones fármaco-alimentarias. Para ello se ingresa al paciente unos 4 días y se realizan cambios en la dieta y/o medicación, siguiendo un protocolo especial. Se consigue controlar la sintomatología rápidamente, por lo que el paciente nota una gran mejoría, y es dado de alta para continuar tras el ingreso con su dieta terapéutica.

El paciente es evaluado mediante revisiones periódicas, y según la evolución clínica se realizan los cambios oportunos en la dieta terapéutica, que se pueden complementar con otros tratamientos si es preciso.